• Esther Menéndez

Resiliencia: La fuerza de la Superación II): Cuatro estrategias para generar Autoconfianza

Updated: May 18, 2020


Cuatro estrategias imprescindibles para generar Autoconfianza

CUATRO ESTRATEGIAS PARA GANAR AUTOCONFIANZA


La autoconfianza es el ingrediente esencial de la resiliencia. Supone una actitud de seguridad en uno mismo, basada en el reconocimiento de los aspectos positivos y la aceptación de los puntos débiles. En el primer artículo avanzamos que es posible potenciar la autoconfianza con un trabajo personal de autoconocimiento y reflexión. Y ahora ha llegado el momento de empezar este viaje. Así que, coge lápiz y papel, y prepárate para explorar los recursos que guardas en tu interior.

1. Visita regularmente tu Reserva Natural de Autoconfianza Recuerda cuál fue la última vez que te sentiste orgullosa de ti misma por alguna meta que alcanzaste o por alguna dificultad que superaste. Seguramente pensarás que en realidad no fue nada importante, pero desplázate mentalmente al momento en que estás sintiendo satisfacción por aquello que acabas de hacer o de conseguir; toma conciencia de cómo es esta sensación. Si pudieras mantenerla a lo largo del tiempo, ¿no confiarías en ti sin ninguna duda?


Bienvenida a tu Reserva Natural de Autoconfianza

Estos momentos en que te has sentido poderosa y exitosa forman tu Reserva Natural de Autoconfianza; pero la mente está configurada para prestar más atención a los mensajes negativos que a los positivos; por eso estos se diluyen rápidamente, de forma que el estado emocional que los acompañaba va perdiendo fuerza, hasta terminar desapareciendo. Te propongo actualizar tu Reserva Natural de Autoconfianza, de forma que puedas acudir a ella cada vez que necesites una inyección de fuerza y seguridad. Irás retrocediendo en el tiempo, buscando aquellos momentos de profunda aceptación de ti misma, de sentirte capaz, válida y competente. Irás revisando toda tu vida, desde los últimos días hasta la infancia; y quizás recordarás la primera vez que mantuviste el equilibrio sobre la bicicleta o cuando fuiste capaz de escribir tu nombre sin ayuda. Rememora todos aquellos momentos en que sentiste que habías hecho algo grande, evitando los juicios de aquella parte de ti que suele boicotearte. Y vas anotando todos estos recuerdos; vas elaborando la lista de tus experiencias de Autoconfianza. Cuanto más largo sea el listado, más rica será tu reserva. No te conformes con menos de 10 vivencias. Con el cuaderno en la mano, te sientas en un lugar muy cómodo y tranquilo, donde nadie te pueda molestar. Cierras los ojos y te transportas mentalmente al primer momento de la lista. Revives aquellos instantes de la forma más vívida que te sea posible, con todos los detalles: el escenario, los objetos, las personas implicadas; y tú estás allí, haciendo el mismo que hiciste y sintiendo el mismo que sentiste. Deja que te invadan las sensaciones y las emociones tal como las viviste, y las respiras, dejando que te llenan completamente. Dedica al menos un minuto a revivir la experiencia de la forma más intensa que te sea posible y, a continuación haces lo mismo con el segundo recuerdo de la lista. Y así, vas volviendo a vivir cada uno de los momentos que has anotado. Antes de abrir los ojos, quédate un minuto más tomando conciencia de tu estado emocional y del grado de autoconfianza que has conseguido. Te darás cuenta que con 10 minutos en tu Reserva Natural de Autoconfianza, si realmente te has implicado, el cambio ha sido espectacular. Una vez has elaborado la lista, solo tienes que dedicar estos 10 minutos para recargarte de confianza y sentirte capaz de superar cualquier obstáculo. 2. Tu tesoro A lo largo de la vida nos han repetido tantas veces lo que hacemos mal que hemos desarrollado una voz interior que constantemente analiza lo que hacemos, lo que decimos, lo que no hacemos, lo que no decimos, lo que tendríamos que hacer y lo que tendríamos que decir, y nos hace sentir que nunca estamos a la altura de las circunstancias. Esta voz interior crítica consigue que olvidamos o que no demos valor a nuestros aspectos positivos: las cualidades humanas que tenemos, los valores que nos mueven, nuestras habilidades o talentos naturales, las capacidades que hemos desarrollado...

Descubre tus fortalezas y cualidades internas

Sucede con frecuencia que, cuando nos tenemos que describir, no nos resulta fácil encontrar características positivas. Y también es habitual que cuando alguien resalta algún aspecto que le gusta de nosotros, sintamos que exagera o que se engaña.


Tus puntos fuertes son tu tesoro, es la riqueza interior que te caracteriza. Ha llegado el momento de que conozcas tus fortalezas y te des todo el valor que mereces.


Así que ahora volverás a coger tu cuaderno para hacer un listado exhaustivo de tus rasgos personales positivos. ¿Te resulta difícil? ¡Por supuesto! Nos han dicho muchas veces que no debemos halagarnos, pero reconocer lo que se nos da bien no tiene nada que ver con la vanidad.


Deja a un lado la modestia e indaga en tu interior; anota todo lo que vayas descubriendo, sin analizarlo. Para ampliar la lista, pregunta a personas que te conocen qué es el que más valoran de ti. Seguro que todavía hay muchas cualidades de las que no tienes suficiente conciencia.


La Psicología Positiva describe 24 fortalezas personales, ordenadas en seis categorías. Descubre cuáles has olvidado anotar a tu lista.


Las 24 fortalezas personales de Martin Seligman

No des por acabado tu listado; todavía puedes identificar más cualidades: ¿Tienes paciencia, sensibilidad, empatía, tolerancia, compromiso, lealtad, sinceridad, decisión, carisma, alegría, simpatía, compasión, generosidad, compañerismo, altruismo, capacidad de concentración, disciplina, firmeza o versatilidad? Completa tu listado a medida que vayas reconociendo características que te habían pasado desapercibidas.


Deja la lista en un lugar donde la puedas encontrar fácilmente y léela al menos una vez al día. Hazlo lentamente, saboreando cada palabra, y dándole el espacio que le corresponde en tu interior. Búscala cada vez que pierdas la confianza, ya sea por alguna circunstancia externa o porque te ataque la voz crítica desde tu interior. Nada de lo que pueda pasar disminuye tu valor.


3. La escalera del éxito


No hay ascensor al éxito. Tienes que subir la escalera.

A veces, la falta de autoconfianza tiene su origen en la incapacidad de conseguir lo que deseamos, en la tendencia a aplazar lo que sabemos que nos beneficiaría (como hacer deporte, dejar de fumar, finalizar una relación), o también en los errores que hemos cometido en el pasado.


La causa principal de estos comportamientos que menguan nuestra confianza es que no tenemos una idea clara de lo que queremos, ni del proceso que debemos seguir para conseguirlo. No sabemos por donde empezar, o vamos sin un rumbo definido, dispersándonos, sin acabar de concretar los proyectos, o tomando decisiones poco acertadas.



En nuestro caminar por la vida hemos transitado muchas situaciones complicadas, hemos enfrentado importantes desafíos y tenemos un bagaje interior que no aprovechamos, porque no lo valoramos. Una vez resuelto un problema, solemos dejarlo atrás y lo vemos desde otro ángulo: quizás no era tan difícil como creíamos al principio. Así, cuando tenemos que gestionar otra complicación, es cómo si partiésemos de cero, y aparecen las dudas y la inseguridad.


La escalera del éxito es una herramienta basada en la reflexión, que te ayudará a tener una idea muy clara del punto donde te encuentras, de cómo has llegado ahí y de cuáles son los recursos de que dispones que te facilitarán alcanzar tus sueños.


Plantea cuatro grupos de preguntas:


A) Situación presente:
¿Qué estás haciendo ahora?
¿Qué piensas de esta situación?
¿Qué sientes?
¿Qué te gustaría modificar?
¿Qué te gustaría conseguir?
¿Cuál es tu sueño?

B) Recursos del pasado:
¿Qué has tenido que aprender para llegar a este punto?
¿Qué te ha servido? (Conocimientos, actitudes, hábitos...)
¿Has tenido que desaprender algo?

C) Experiencia adquirida:
¿Qué obstáculos has superado?
¿Qué te ha parecido más fácil?
¿Qué te ha resultado más difícil?
¿Qué necesitas potenciar?

D) Motivación:
¿Qué te ha dado energía en el pasado?
¿Quién te ha ofrecido apoyo en el pasado?
¿Con quien puedes contar ahora?
¿Qué es el que te mueve interiormente?

Una vez hayas respondido estas preguntas, tendrás mucha claridad sobre el proceso que te ha llevado al punto donde te encuentras, y este mapa te servirá para concretar tus nuevos objetivos de forma realista. Así estarás preparada para subir un peldaño más en la escalera del éxito.


Cómo puedes ver, no existen varitas mágicas que puedan aumentar tu autoconfianza. Cualquier trabajo de crecimiento personal necesita interés por el autoconocimiento, capacidad de introspección e implicación en las tareas que se proponen.


No obstante, la cuarta estrategia que te presento tiene un carácter distinto. Es capaz de transformar tu estado interno rápidamente y sin esfuerzo.


4. La postura de poder


El lenguaje corporal es la información que manifiesta el cuerpo sobre el estado emocional de la persona. La postura, la mirada y la forma como gesticulamos muestran más claramente que las palabras cuál es nuestro estado de ánimo.


Cuando sentimos inseguridad, abatimiento o impotencia, el cuerpo se cierra. Es cómo si nos replegáramos y nos encogiéramos. Los hombros caen, la cabeza y la mirada van hacia abajo y los músculos pierden tonicidad. Hay personas que, para evitar sentir estas emociones, tensan la musculatura y adoptan una postura rígida. En ambos casos, la respuesta que damos a las emociones nos hacen perder confianza y capacidad de actuación.


La psicóloga Amy Cuddy, experta en lenguaje corporal, ha constatado en sus investigaciones que cuando adoptamos una postura corporal abierta y expansiva, nuestro estado emocional se modifica en consonancia con la posición del cuerpo. Es decir, que podemos usar la corporalidad para cambiar el estado de ánimo.


El motivo es que cuando adoptamos una postura de poder se producen cambios hormonales que facilitan una buena respuesta al estrés. Con la actitud y el movimiento del cuerpo le estamos diciendo al cerebro qué hormonas tiene que segregar.


Por este motivo, la estrategia que te explicaré ahora es fundamental en aquellas ocasiones que necesitas una elevada dosis de autoconfianza: una entrevista de trabajo, un examen, una presentación en público, o cualquier otra situación para la que no te sientas bastante preparada.


La postura de poder transforma el estado de ánimo

Se trata, simplemente, de que adoptes la postura de poder: de pie, con las piernas separadas a la anchura de las caderas, y los pies bien apoyados; la espalda estirada, cómo si quisieras crecer; los hombros un poco atrás para abrir el pecho; los brazos abiertos sobre la cabeza; la barbilla levantada y la mirada en alto.


Dos minutos en esta postura son suficientes para llenarte de confianza.


Si deseas potenciar este estado al máximo, te invito a que, mientras estás en la postura de poder, escuches una música animada y con mensaje positivo. La letra dará fuerza a tu hemisferio izquierdo, encargado de procesar el lenguaje, y la música irá directa al hemisferio derecho, facilitando la completa integración de la experiencia.


Cada persona tiene sus gustos musicales y vibra con canciones diferentes, pero como ejemplo, a mí me han dado muy buenos resultados "Color Esperanza" interpretada por Diego Torres, "Si pongo corazón" de Rosana y "Ni ni nadie", popularizada por Alaska y Dinarama.


¡Después de escuchar tu canción en la postura de poder estarás lista para comerte el mundo! Haz la prueba y me lo explicas.


Si pones en práctica estas estrategias en tu día a día, verás crecer tu autoconfianza. Cada paso que das más allá de tu zona de confort amplía tu perspectiva y mejora el concepto que tienes de ti misma.


Para ampliar información


Las 24 fortalezas personales de Martin Seligman (clica para visitar la web)


Amy Cuddy (2015). El poder de la presencia (Ediciones Urano)


Antonhy Robbins (1992). Poder sin límites (Ed.Grijalbo)


© Esther Menéndez, mayo 2020


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